El cerebro sale del laboratorio: Chile prepara un Año del Cerebro 2026 con diálogos entre ciencia, salud y cultura
Congresos internacionales, festivales ciudadanos, talleres escolares, encuentros entre artistas y científicos, y actividades en todas las regiones del país darán forma al Año del Cerebro 2026, una conmemoración inédita que busca acercar el conocimiento sobre el cerebro a la vida cotidiana y poner en el centro de la conversación pública su cuidado, su desarrollo y su impacto en la salud, la educación y la convivencia social.
En 2026, Chile celebrará por primera vez el Año del Cerebro, una iniciativa que invita a mirar hacia adentro y a reconocer que en este órgano se sostienen la memoria, las emociones, la creatividad y las formas en que nos relacionamos. Impulsada inicialmente desde la comunidad neurocientífica, la propuesta ha ido creciendo hasta transformarse en un proyecto colectivo que convoca a universidades, centros de investigación, organizaciones culturales, sociedades científicas y espacios ciudadanos a lo largo del país.
Durante el año, el cerebro dejará de ser un tema exclusivo de laboratorios o consultas clínicas para instalarse en la conversación cotidiana. La conmemoración busca acercar el conocimiento científico a la ciudadanía, promover una cultura de cuidado y abrir espacios de reflexión interdisciplinaria sobre el órgano que sustenta todo lo que somos.
Uno de los principales impulsores de la iniciativa es el doctor en Neurociencia Adrián Palacios, investigador del Instituto Milenio Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso (CINV), académico de la Facultad de Ciencias UV y socio de la Sociedad Chilena de Neurociencia. Según explicó, la idea comenzó a gestarse en 2024, cuando Chile fue elegido, entre otros, sede de dos encuentros internacionales de alto nivel: el Congreso de la Asociación para el Estudio Científico de la Consciencia (ASSC, por sus siglas en inglés), que se realizará este próximo julio, y el Congreso de la Federación Latinoamericana de Neurociencia (FALAN), programado para septiembre. Ambos hitos reconocen el desarrollo alcanzado por el país en el estudio del cerebro. A ellos se suma, en el plano nacional, NeuroFest, una iniciativa de divulgación desde la academia que busca acercar la neurociencia a la ciudadanía.
“Vimos una oportunidad. Estos eventos eran un reconocimiento al desarrollo que ha tenido la neurociencia en Chile y también una posibilidad de traer estos diálogos a América Latina. A partir de eso empezamos a llamar al 2026 el Año del Cerebro”, relató Adrián Palacios.
Oportunidad y desafío
Lo que comenzó como una conversación entre colegas se transformó rápidamente en una convocatoria amplia. A la iniciativa se han sumado el Ministerio de Ciencias, centros de investigación y organizaciones dedicadas a la divulgación científica, como las fundaciones Encuentros del Futuro y Puerto de Ideas, además de espacios culturales como el Museo Interactivo Mirador (MIM), el GAM, la Biblioteca Nacional, la Asociación Chilena de Periodistas y Profesionales para la Comunicación de la Ciencia (Achipec), el Instituto de Chile y diversos otras instituciones y universidades del país.
“Empezamos a juntar esfuerzos, ánimos y voluntades muy distintas, con el desafío de transformar esta oportunidad en algo que promoviera todo lo que sabemos, y lo que aún no sabemos, sobre el cerebro”, destacó el doctor Palacios.
Amplio despliegue
La conmemoración se proyecta como un proceso interdisciplinario, inclusivo y descentralizado, con actividades en todas las regiones: congresos científicos, festivales ciudadanos, escuelas latinoamericanas, encuentros entre artistas y científicos, campañas de divulgación, talleres y charlas en establecimientos educacionales, conferencias, conversatorios y exhibiciones interactivas.
“En 2026 desplegaremos actividades por todo el país. Lo haremos desde múltiples lenguajes: la ciencia, la educación, el arte, la salud y la tecnología. Pero, sobre todo, desde el encuentro humano”, así lo adelantó el investigador durante el lanzamiento realizado en el marco del Congreso Futuro, instancia en la que participó como panelista invitado en el conversatorio dedicado al Año del Cerebro.
Siguiendo las palabras del doctor Palacios, la iniciativa, además, busca instalar en el centro de la conversación pública el cuidado cerebral y su relación con la salud, en un contexto marcado por el aumento de trastornos del ánimo, estrés crónico y enfermedades neurodegenerativas. Pero también propone una mirada más amplia: impulsar una visión de salud pública orientada al bienestar integral, desde el neurodesarrollo en la infancia hasta el envejecimiento, y celebrar la neurodiversidad, reconociendo que cada forma de sentir, pensar y percibir enriquece a la sociedad.
Una red que hay que cuidar
Hablar del cerebro es hablar de complejidad. “El cerebro humano es uno de los sistemas más complejos del universo. Contiene aproximadamente ochenta y seis mil millones de neuronas y cada una puede formar hasta diez mil conexiones sinápticas”, explicó el doctor Palacios. Traducido a ejemplos cotidianos, esto significa que dentro de cada persona existe una red con más conexiones que estrellas en muchas galaxias, una arquitectura dinámica en constante cambio, que se modifica con cada aprendizaje, recuerdo y emoción. “Es una red que aprende, se adapta… pero también puede fallar. Y por eso hay que cuidarla”, subrayó el investigador.
Los ejes temáticos de la conmemoración cruzarán ciencia, educación, arte, salud y tecnología. Desde la educación, se busca visibilizar el vínculo entre bienestar cerebral y aprendizaje. Desde el arte, propiciar encuentros entre creadores y científicos que muestren la creatividad como un proceso neuronal. Desde la tecnología, abrir espacios de reflexión sobre las neurotecnologías emergentes y sus desafíos éticos. Todo ello, con un acento puesto en la democracia, la convivencia y la empatía como procesos que también se construyen en el cerebro.
Para abrir el conocimiento
“Este no es un programa cerrado. Está en construcción. Queremos que sea colectivo”, relevó el científico. La invitación es a que establecimientos educativos, universidades, organizaciones sociales, municipios, museos y espacios culturales se apropien del Año del Cerebro con actividades propias. Que el cerebro esté en las salas de clase, en las radios comunitarias, en los museos, en las plazas y en los escenarios.
El doctor Adrián Palacios enfatizó: “Queremos que sea una conmemoración interdisciplinaria, inclusiva y descentralizada, capaz de acercar a todas las ciencias que estudian el cerebro y su desarrollo con quienes nunca pensaron formar parte de ellas”. Y añadió: “El Año del Cerebro es una invitación a abrir el conocimiento a la comunidad, reconociendo que no es patrimonio exclusivo de expertos”.
Tal como lo adelantó el investigador, más allá de 2026, la apuesta es que esta iniciativa deje capacidad instalada: una red de colaboración, una ciudadanía más informada y una cultura que entienda que cuidar el cerebro es cuidar nuestro bienestar, nuestra memoria, nuestras emociones y nuestra posibilidad de imaginar futuro.
Nota: Pamela Simonetti / Fotos: Denis Isla