Escuchar breves sonidos rítmicos ajustados al ritmo natural de cada cerebro ayudaría a las personas mayores a pensar más rápido y mejor
Así se desprende de un estudio liderado por el investigador del CIDCL UV Andre Gómez Lombardi sobre el impacto de esta acción en el procesamiento cognitivo y neuronal durante el envejecimiento, cuyos hallazgos son la base de un artículo que acaba de publicar Proceedings B, revista científica insignia de la Royal Society de Reino Unido.
La acción de escuchar breves sonidos rítmicos, cuando estos se ajustan al ritmo natural de cada cerebro, puede ayudar a las personas mayores a pensar más rápido, con más claridad y menos esfuerzo.
Así se desprende de un estudio liderado por el fonoaudiólogo Andre Gómez Lombardi, académico del Centro de Investigación del Desarrollo en Cognición y Lenguaje (CIDCL) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valparaíso, cuyos hallazgos acaban de ser publicados por Proceedings B, revista científica insignia de la Royal Society de Reino Unido.
Bajo el título “La estimulación rítmica auditiva breve y personalizada facilita el procesamiento cognitivo y neuronal en el envejecimiento”, el artículo da cuenta de los resultados de una investigación que se centró en un grupo conformado por cuarenta y cuatro hombres y mujeres sanos, de entre 60 y 75 años, a los que en una primera etapa se les midió el ritmo particular de sus cerebros, mientras realizaban una tarea de atención simple. Luego, en una segunda etapa, y antes de intentar nuevamente esa misma tarea, a cada uno de ellos se les hizo escuchar una breve secuencia de clics rítmicos ajustados exactamente a su ritmo cerebral.
“Cuando el sonido iba al mismo ritmo de su cerebro, las personas evaluadas respondían mejor y más rápido. Cuando el ritmo no encajaba, el beneficio desaparecía. Fue como utilizar un diapasón para afinar un instrumento. Es como si cada cerebro tuviera su nota justa, que cuando se toca hace que entre en sintonía y funcione mejor”, explicó Gómez Lombardi.
El académico del CIDCL UV precisó que este ejercicio demuestra que adaptar la estimulación cerebral no invasiva a las características neuronales de cada persona genera mejores resultados que los enfoques tradicionales, que suelen utilizar frecuencias estándar.
La investigación corresponde a una segunda publicación científica derivada del análisis de los hallazgos recopilados por el docente durante el desarrollo de su tesis doctoral, con la cual se graduó en enero de 2025 del programa de Doctorado en Ciencias e Ingeniería para la Salud de la Universidad de Valparaíso.
El trabajo, que contó con el apoyo de una beca de Doctorado Nacional y financiamiento Fondecyt, fue guiado por el doctor Wael El-Deredy, académico de la Escuela de Ingeniería Biomédica de esta misma casa de estudios.
Director de orquesta
El estudio sobre la estimulación rítmica auditiva personalizada se centró en el control inhibitorio, función ejecutiva esencial del cerebro que permite frenar respuestas automáticas, impulsos y pensamientos irrelevantes, capacidad que —como la voz o la cadencia de los pasos al caminar— cambia o tiende a deteriorarse con la edad, afectando la atención, la toma de decisiones y la autonomía de las personas.
Al respecto, Gómez Lombardi comentó que muchos programas de estimulación cerebral no invasiva utilizan frecuencias “promedio”, asociadas a bandas cerebrales como alfa o theta. Sin embargo, el envejecimiento modifica la dinámica natural de estas oscilaciones, haciendo que las frecuencias estándar no siempre sean efectivas en cerebros envejecidos.
“El envejecimiento se asocia a ritmos cerebrales alterados en comparación con personas jóvenes. Por eso, usar frecuencias canónicas puede no generar los mismos beneficios en adultos mayores”, señaló el investigador del CICDL de la Facultad de Medicina de la UV.
Para el doctor Wael El-Deredy, autor senior del trabajo, esto implica que muchos métodos de estimulación usan ritmos fijos, como si todos los instrumentos de una orquesta tuvieran que tocar con el mismo tempo.
“De lo que da cuenta este estudio, en el fondo, es que los sonidos funcionan como un director de orquesta. El sonido no empuja al cerebro, más bien lo guía. Es como si el ritmo señalara cuál red del cerebro tiene que ‘entrar a tocar’ para hacer bien la tarea, igual que un director señala a los violines o a los vientos en el momento justo durante un concierto”, argumentó.
Cuando el ritmo encaja
En términos más específicos, los resultados del estudio muestran que cuando la estimulación auditiva rítmica se ajusta a la frecuencia cerebral individual se producen mejoras significativas en el control inhibitorio y en los indicadores neuronales asociados al procesamiento de conflictos.
En efecto, la tarea que realizaron quienes participaron en sus pruebas exigió atención y control de impulsos. En su ejecución, el ritmo personalizado ayudó a que las redes cerebrales encargadas de esa función se activaran en el momento preciso.
“En el proceso observamos algo curioso: después de la estimulación rítmica, el cerebro parecía trabajar con menos esfuerzo, aunque el desempeño mejoraba. No tienes que empujar el ritmo, el ritmo te lleva a ti. De hecho, las personas que al inicio del estudio rendían peor fueron las que al final más se beneficiaron. El ritmo personalizado les dio una especie de ‘empujón suave’, sin forzar al cerebro”, aseveró el doctor Gómez Lombardi.
La técnica utilizada es sorprendentemente simple: escuchar solo sonidos suaves a través de audífonos, durante unos pocos segundos antes de ejecutar una tarea. No hay estimulación eléctrica, ni cirugías ni equipos invasivos.
“El sonido es una de las herramientas más universales del ser humano. Todos entendemos la música, el ritmo, el compás. Aquí usamos esa idea para ‘hablarle’ al cerebro en su propio idioma. En definitiva, envejecer no significa desafinar del todo. A veces, el cerebro solo necesita que alguien le vuelva a dar su nota justa”, apuntó por su vez el doctor El-Deredy.
Proyección y relevancia
Desde un punto de vista prospectivo, este trabajo subraya la importancia de avanzar hacia protocolos de estimulación cerebral personalizados, especialmente en un contexto de envejecimiento poblacional. A la vez, sugiere que las intervenciones que consideran la variabilidad rítmica individual abren nuevas posibilidades para ralentizar el deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
El equipo de investigadores que participó en el estudio espera que futuras indagaciones en este ámbito ratifiquen si escuchar estos ritmos personalizados de forma regular puede ayudar a mantener la atención, la claridad mental y la autonomía con el paso de los años.
“Estos resultados refuerzan la idea de que no existe una solución única para todos los cerebros. La personalización es clave para maximizar los beneficios de la estimulación no invasiva”, concluyó el doctor Andre Gómez Lombardi.




Nota: Gonzalo Battocchio