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Los “ojos biológicos” del abismo: La hazaña del doctor Eulogio Soto en la Fosa de Atacama

31 marzo 2026

El investigador de la Universidad de Valparaíso, invitado por el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), descendió a siete mil 709 metros de profundidad en la expedición JCATE 2026, logrando identificar especies potencialmente nuevas para la ciencia y reafirmando el valor del patrimonio natural submarino de Chile.

El 26 de enero de 2026 quedó marcado como un hito para la ciencia chilena y la Universidad de Valparaíso. En el marco de la Expedición Conjunta China-Chile (JCATE 2026), el doctor Eulogio Soto, biólogo marino y experto en fauna bentónica, se sumergió en las profundidades de la Fosa de Atacama a bordo del sumergible tripulado Fendouzhe, alcanzando una profundidad de siete mil 709 metros.

Su participación, como investigador y especialista invitado por el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), fue fundamental durante la Etapa 1 de esta misión, la más ambiciosa exploración hadal realizada en el Pacífico Suroriental.

El entrenamiento detrás de los "ojos biológicos"

Definido como los “ojos biológicos” de la expedición, el rol del doctor Soto fue crucial para distinguir la vida oculta en el fondo y sedimento abisal, donde un piloto o un geólogo podrían ver solo fango. Con más de 25 años perfeccionando el estudio de ambientes sedimentarios profundos, su entrenamiento le permite identificar organismos que para otros pasarían inadvertidos.

“Investigar y trabajar en estos ambientes por más de dos décadas me permite distinguir e identificar lo que muchos no podrían reconocer”, explica el académico de la Universidad de Valparaíso. Esta pericia fue puesta a prueba al encenderse las luces del Fendouzhe en el fondo de la Fosa de Atacama, donde la primera imagen biológica que lo recibió fue la presencia de pepinos de mar (holoturias).

Del laboratorio al hábitat vivo

Para un científico que ha dedicado su vida al océano profundo, pasar de las muestras preservadas en frascos a la observación directa fue una experiencia transformadora. El doctor Soto describe este momento como uno de profunda alegría y satisfacción: "Es emocionante dejar de ver estos organismos en fotos y pasar a verlos vivos en su propio hábitat; permite entender mucho mejor estos ecosistemas".

Durante su inmersión, el doctor Soto observó una biodiversidad asombrosa de invertebrados coexistiendo bajo presiones extremas: anémonas, anfípodos, xenoturbelas, hemicordados, gusanos, camarones, medusas y peces caracol (snailfish). Sin embargo, destacó que los grupos más observados en esta zona de planicies hadales fueron los foraminíferos arborescentes (o xenofíforos) y las holoturias, las cuales utilizan el fino sedimento como su hábitat principal.

Una ventana a especies nuevas

Uno de los puntos más altos de su participación fue la identificación de organismos nunca antes descritos. Según el doctor Eulogio Soto, la probabilidad de que los organismos recolectados representen especies nuevas para la ciencia es superior al 70 por ciento. "Al ver una morfología muy distinta, uno sospecha de inmediato, aunque la afirmación debe ser confirmada posteriormente con estudios taxonómicos y genéticos rigurosos".

El desafío técnico no fue menor. Recolectar organismos tan delicados como un poliqueto (un tipo de gusano marino) a esa presión extrema —donde el Fendouzhe resiste fuerzas mil veces superiores a las de la superficie— requiere una precisión quirúrgica con los brazos robóticos del sumergible para que las muestras lleguen intactas a la superficie.

Ciencia con impacto social y nacional

Para el investigador, estudiar un pequeño crustáceo a ocho kilómetros de profundidad no es solo un ejercicio académico: es una cuestión de soberanía y conocimiento del patrimonio natural chileno. “Estamos dando a conocer nuestra fauna nacional. Al estudiarla, buscamos entender su rol y función, y de esa forma comprender los beneficios y servicios que entrega la Fosa de Atacama”.

El éxito de su misión se suma al balance general de la Expedición JCATE 2026, que cerró con 36 inmersiones exitosas y el descubrimiento de hallazgos sorprendentes como peces con hemoglobina ("sangre roja") en el abismo.

Un legado para el futuro y la formación de relevo

Al concluir su participación en la Etapa 1, el doctor Eulogio Soto expresó su gratitud hacia los directores de la expedición, los doctores Osvaldo Ulloa y Rubén Escribano. Para él, esta experiencia representa un reconocimiento clave en su trayectoria y una gran responsabilidad como científico que ya está dando frutos en las nuevas generaciones.

Muestra de este legado es la participación de Bastián Serrano, estudiante formado por el doctor Soto en la Universidad de Valparaíso, quien integró el equipo científico durante la Etapa 2 de JCATE 2026. Esta continuidad permite que el conocimiento y la pericia técnica adquirida en el abismo permanezcan y se expandan dentro de la academia regional.

“Siento una gran responsabilidad en el sentido de investigar, analizar y difundir de la mejor forma todo este conocimiento que estamos generando”, concluyó el investigador. Ahora, tras el cierre de las operaciones en Valparaíso, comienza la "Etapa Silenciosa": meses de procesamiento de datos y análisis sistemáticos que revelarán los secretos definitivos de la frontera más extrema del territorio chileno.

Colaboración de impacto: IMO 2.0

La Expedición JCATE 2026 (Joint China-Chile Atacama Trench Expedition) fue posible gracias a la alianza estratégica entre el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) de la Universidad de Concepción y el Instituto de Ciencia e Ingeniería de Aguas Profundas (IDSSE) de la Academia China de Ciencias. Los hallazgos —que incluyen organismos nunca antes descritos, material genético ambiental y datos geomorfológicos— servirán de base para la próxima década de investigación científica bajo el alero de IMO 2.0. Este Instituto Milenio es financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y cuenta con la Universidad de Concepción como institución albergante, en colaboración con la Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad Austral de Chile y Universidad Andrés Bello.

El Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) es un centro de excelencia dedicado a la exploración y estudio del océano profundo y el mar abierto. Tras concluir más de una década de trayectoria  en investigación del océano profundo y con la adjudicación del IMO 2.0 en diciembre de 2025, el IMO se consolida como un referente internacional en oceanografía física, biológica y geológica para los próximos diez años.

Nota: Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), Universidad de Concepción. / Fotos: Matías Pizarro Urrutia/IMO.