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De Antofagasta a Punta Arenas: odontopediatras UV se reunieron para celebrar 30 años de una especialidad con sello público

01 abril 2026

La conmemoración reunió a cerca de cuarenta exresidentes de todo el país, quienes compartieron experiencias clínicas y académicas en una jornada marcada por el reencuentro, la actualización profesional y el compromiso con la salud infantil.

Un desayuno cargado de afectos y recuerdos marcó el inicio de una jornada que, más que conmemorar una fecha, reconstruyó una historia compartida. Exresidentes de distintas generaciones —desde 1992 hasta 2025— volvieron a la Clínica de Odontología Infantil y del Adolescente de la Universidad de Valparaíso, por un motivo muy singular: la instauración del Día del Especialista en Odontopediatría UV, en el marco de los 30 años de la clínica y los 32 años del programa de especialidad.

Cerca de cuarenta especialistas provenientes de distintas ciudades del país, desde Antofagasta hasta Punta Arenas, respondieron a la convocatoria.

La jornada, liderada por la directora de la Clínica, Marie Therese Flores, y el jefe del programa de la especialidad, Juan Eduardo Onetto, con la colaboración del comité académico del programa de especialidad en Odontopediatría  —doctores Mariela Quiroz, Mariana Carrasco y Julio Mansilla—, no solo convocó a una amplia comunidad de egresados y egresadas, sino que también reafirmó el sello formativo de una disciplina que combina conocimiento científico, vocación pública y capacidad de respuesta ante la urgencia.

“Hoy instauramos el Día del Especialista en Odontopediatría UV. Es una manera de relevar lo que hemos construido en estos treinta años como equipo humano y como especialidad”, destacó la profesora Flores.

Una jornada que recreó la vida universitaria

El programa fue concebido como una jornada de reencuentro. La mañana se inició en la Clínica con un espacio de reunión entre ex y actuales residentes, junto a docentes y personal administrativo, que dio paso al traslado —caminando por las céntricas calles de Valparaíso— al edificio del Centro Integral de Atención al Estudiante (CIAE), donde se llevaron a cabo las actividades académicas.

Las conferencias abordaron temáticas clave, solicitadas por los propios exresidentes, como por ejemplo Hipomineralización Incisivo-Molar (MIH). La jornada también incluyó la charla titulada “Razonamiento clínico en el especialista en Odontopediatría UV”, que puso en valor la toma de decisiones en contextos clínicos complejos.

Tras el almuerzo en el casino del CIAE —evocando los años de formación universitaria—, la jornada continuó con presentaciones de casos clínicos y experiencias profesionales, en las que los asistentes compartieron trayectorias desarrolladas en distintos contextos del sistema de salud.

“Ha sido una instancia muy entretenida. Es reencontrarse en la Clínica donde hicimos la especialidad y también una oportunidad para actualizarse y compartir experiencias”, comentó Paula Torres, residente de la generación 2019, quien actualmente se desempeña en clínicas privadas de la región de Valparaíso.

La especialidad que no tiene hora

En medio del desarrollo del encuentro, la realidad clínica irrumpió con fuerza. El profesor Juan Eduardo Onetto y el residente Braulio Catalán debieron retirarse para atender una urgencia odontopediátrica: un niño fue derivado desde la región del Libertador General Bernardo O'Higgins tras sufrir un trauma dental severo producto de una fuerte caída en bicicleta. El caso, que requirió la reimplantación de dientes definitivos, evidenció en tiempo real una de las dimensiones más exigentes de la especialidad que —como subrayan sus propios profesionales— no tiene horario.

“El trauma dental no tiene cita previa. Son urgencias complejas que pueden durar horas, pero donde podemos cambiar radicalmente la experiencia de dolor de un niño y su familia”, relevó la profesora Marie Therese Flores.

Tal como lo explicó la directora de la Clínica UV, el trauma dentoalveolar es una de las urgencias más frecuentes en odontología infantil. Afecta principalmente a niños en edad escolar y sus consecuencias pueden ser irreversibles si no se actúa con rapidez y precisión. “La reimplantación de un diente definitivo avulsionado —es decir, completamente desplazado de su alvéolo— tiene pronóstico favorable solo cuando la atención es oportuna, lo que convierte cada minuto en un factor clínico determinante”.

El episodio no solo reforzó el rol de la Clínica Odontopediátrica UV como centro de referencia regional y nacional, sino también el sentido formativo de la especialidad: preparar profesionales capaces de responder con rigor técnico, criterio clínico y contención humana frente a situaciones que no admiten demora.

Legado con sentido público

La instauración del Día del Especialista en Odontopediatría UV no solo busca consolidar una tradición institucional, sino también visibilizar el acceso de estos especialistas en la atención primaria, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad.

“Hoy los niños más vulnerables no tienen acceso a especialistas en atención primaria. Este programa forma profesionales con un fuerte sentido público, capaces de resolver problemas complejos donde más se necesitan”, subrayó la profesora Flores.

En ese contexto, la especialidad pone énfasis en áreas críticas como la cariología y el trauma dentoalveolar, campos donde la Universidad de Valparaíso ha desarrollado un reconocido liderazgo nacional e internacional.

Volver para proyectar

Más allá de la actualización académica, la jornada estuvo marcada por un fuerte componente identitario. Para las y los asistentes, el regreso a la Universidad de Valparaíso significó reconectar con una etapa formativa profundamente significativa. Asimismo, destacaron la organización, la calidad de los contenidos y, sobre todo, la posibilidad de reencontrarse y proyectar nuevas redes de colaboración.

“Ser especialista de la Universidad de Valparaíso es un sello que llevo a todos lados. Aquí no solo se aprende odontopediatría, también se generan vínculos que quedan para toda la vida”, afirmó Evelyn Astudillo, de la generación 2006, quien viajó desde Antofagasta.

En esa misma línea, su colega Fabiola Bravo, de la misma cohorte, quien reside en Punta Arenas, valoró tanto el reencuentro como la calidad académica de la jornada: “Ha sido maravilloso. Nos permite recordar momentos muy bonitos y, al mismo tiempo, actualizar conocimientos y darnos cuenta de que compartimos las mismas inquietudes profesionales”.

Desde la primera generación (1992), Sonia Gallegos, quien trabaja en el Centro Odontopediátrico Simón Bolívar del Servicio de Salud Viña del Mar-Quillota, destacó el impacto de la formación en trauma dental: “Es una pasión que he desarrollado toda mi vida profesional. Este encuentro nos permite avanzar en desafíos comunes y proyectar el trabajo hacia Chile y Latinoamérica”.

Jaime Diaz, de la promoción 1994, comentó: “El alma máter te marca para siempre. Cuando terminé la especialidad, me trasladé a Temuco sin certezas y casi de inmediato me vinculé a la universidad (UFRO) y apliqué lo aprendido aquí, con buenos resultados: asumí la jefatura de Odontopediatría, creé la especialidad y la dirigí catorce años. Todo eso derivó en publicaciones y congresos junto a Juan Eduardo y Marie Therese. Venir no me generó ninguna duda. Ha sido una linda jornada, que se agradece porque estas instancias llenan el alma y dan fuerzas para seguir trabajando".

Julio Mansilla de la generación 2006, quien es académico de la Universidad de Valparaíso, señaló:  "Estudié Odontología para ser odontopediatra. Esta formación me dio las herramientas para atender pacientes y me abrió el mundo de quienes requieren cuidados especiales, gracias a una pasantía en el Instituto Teletón. La jornada visibiliza que estamos al debe con los niños. Y fue muy emotivo. En la especialidad somos una familia, y verlos crecer —hoy soy docente— hace que cada encuentro sea algo muy significativo para todos".

Nota: Pamela Simonetti / Fotos: Matías Salazar