
Las personas que pierden su masa muscular tienen más probabilidades de padecer demencia y deterioro cognitivo
Tema fue abordado por la directora del Laboratorio de Neuroenvejecimiento de la Universidad de La Frontera, durante un encuentro taller que organizó el Programa de Intervención Cognitiva para Personas Mayores de la Facultad de Medicina de la UV.
A partir de los 65 años las personas comienzan a perder anualmente, en promedio, el diez por ciento de su masa muscular, lo que redunda para ellas en la merma progresiva de su fuerza y funcionalidad musculoesquelética y, en consecuencia, en el incremento del riesgo de caídas, fracturas, fragilidad y dependencia.
Este conocido fenómeno asociado al envejecimiento afecta por igual a hombres y mujeres, si bien en ellas es más acentuado debido a la menopausia.
Lo que es menos sabido por la gente, en general, es que las personas mayores que pierden masa muscular tienen más probabilidades de padecer deterioro cognitivo y demencia respecto de aquellas que logran preservar su musculatura gracias a la realización habitual y sistemática de ejercicios físicos.
Este tema fue abordado en detalle por la kinesióloga Paulina Sepúlveda, directora del Laboratorio de Neuroenvejecimiento de la Universidad de La Frontera (UFRO), durante un encuentro taller que organizó el Programa de Intervención Cognitiva para Personas Mayores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valparaíso, con el apoyo del Centro de Investigación del Desarrollo en Cognición y Lenguaje (CIDCL) de ese plantel.
La actividad tuvo lugar en el Campus Reñaca y congregó a medio centenar de adultos mayores adscritos a dicho programa, quienes siguieron con atención los planteamientos de la académica invitada, que centró su exposición en los efectos positivos del entrenamiento de resistencia en personas con problemas de memoria y declive neurocognitivo.
“Actualmente se sabe que hay una relación estrecha entre salud física y cerebral, entre los músculos y el cerebro. Por lo tanto, si mantenemos bien nuestros músculos, podemos mantener o aumentar la cognición. Y esto es así porque el músculo es un órgano endocrino que libera sustancias al torrente sanguíneo que pueden pasar la hormona hematoencefálica y mejorar la cognición, la memoria y la neuroplasticidad. O sea, los griegos estaban en lo cierto”, apuntó Paulina Sepúlveda.
La doctora en Ciencias, con mención en Fisiología Humana y Neurociencias, complementó sus dichos aludiendo a los resultados de un ensayo clínico que realizó el laboratorio de la UFRO que ella lidera y cuyos resultados destacó.
“Trabajamos con un grupo de personas mayores con deterioro cognitivo leve al que sometimos a un entrenamiento de fuerza al 80 por ciento durante un año. A los tres meses, las personas que participaron en la intervención —que consideraba la realización de ejercicios tres veces a la semana— vieron aumentar su nivel de cognición en un cuatro por ciento, a diferencia de las personas que estaban en el grupo de control y que no entrenaron, quienes a su vez vieron disminuir su cognición entre un cuatro y cinco por ciento. En otras palabras, las personas que pierden masa muscular tienen más probabilidades de padecer demencia y deterioro cognitivo. Entonces mientras menos músculo, menos cognición tengo”, aseguró la especialista.
Envejecer sin enfermarse
Otro aspecto que la kinesióloga Paulina Sepúlveda recalcó durante su intervención es que si bien el envejecimiento es un proceso fisiológico natural, progresivo e irreversible, en ningún caso genera patologías.
Al respecto, la docente e investigadora comentó que sostuvo que aun cuando la edad es un factor que eleva el riesgo de padecer algunas enfermedades, trastornos o deterioros físicos y mentales, no es en sí una patología ni causal directa de alguna.
“Hay que desmitificar esto, porque en realidad el envejecimiento no se asocia a ningún tipo de enfermedad. Entonces, nosotros perfectamente podemos atravesar todo el proceso de envejecimiento sin padecer patologías. Pero para ello necesitamos cumplir con una serie de requisitos que ayudan a este objetivo y atender diversos factores externos. Y ahí está la alimentación sana, el ejercicio físico, el entrenamiento cognitivo, el no quedarse solo, el estar funcional. Todos esos factores pueden hacer que atravesemos este proceso de manera saludable, considerando que —según la ciencia— las personas que están naciendo ahora pueden aspirar vivir bien hasta los 110 años si se cuidan”, afirmó.
La presencia de la kinesióloga Paulina Sepúlveda en el encuentro taller del Programa de Intervención Cognitiva para Personas Mayores de la Facultad de Medicina de la UV fue valorada de gran manera por su directora, la profesora Begoña Góngora, quien coordina las actividades y cursos piscoeducativos que considera es iniciativa.
Clase magistral
La directora del Laboratorio de Neuroenvejecimiento de la UFRO participó previamente en una actividad que la Escuela de Kinesiología de la UV organizó para conmemorar el día nacional de esa disciplina.
En la ocasión, la profesional abordó el tema de los efectos del entrenamiento de resistencia en personas mayores desde el ámbito kinesiológico y ahondó en los beneficios musculoesqueléticos, frente a una audiencia que estuvo conformada por estudiantes y docentes de esa carrera.


Nota: Gonzalo Battocchio




