
Medicina UV Casa Central invistió a 79 estudiantes de primer año
Las y los alumnos recibieron su bata blanca, la piocha y credencial que los identificará en los campos clínicos durante los siete años de formación.
Años de preparación y estudio de 79 jóvenes se vieron coronados con la investidura de las y los, hoy, estudiantes de primer año de Medicina UV Casa Central. Ante el orgullo de sus padres y familiares recibieron por primera vez el tradicional delantal blanco, así como la piocha y credencial con su nombre y el de la Universidad de Valparaíso, y con las que se identificarán en los campos clínicos durante sus años de formación. Una historia que recién comienza y que marcará su futuro profesional y de vida.
La ceremonia académica fue presidida por el decano de la Facultad de Medicina, Antonio Orellana; el director subrogante de Escuela, Julio Riquelme, y la jefa de carrera, Gloria Pino, y contó con la participación de docentes de la carrera, representantes del Colegio Médico de Valparaíso y del Centro de Estudiantes de Medicina.
Las y los estudiantes fueron investidos por los profesores Mario Párraga, Gloria Pino, Julio Riquelme y María Elizabeth Guerra.
Además de recibir el delantal blanco, cada estudiante suscribió el nuevo Código de Honor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, adhiriendo así a los valores que acompañarán toda su formación y posterior ejercicio profesional.
El nuevo documento fue leído por las alumnas Fernanda Arévalo, Francisca Fuentes, Mercedes Gutiérrez y Javiera Orellana.
Conocimiento y humanidad
En su discurso, la jefa de carrera transmitió que “este acto tiene un significado que les acompañará durante su vida profesional, porque marca el momento en que dejan de imaginar su vocación y comienzan a vivirla”.
“El delantal blanco que recibirán es mucho más que una vestimenta, representa una decisión y una responsabilidad. Simboliza el ingreso a una profesión que exige excelencia en el conocimiento, pero también profundidad humana. La medicina es una profesión que se construye con estudios, disciplina y rigurosidad, pero que encuentra su verdadero sentido cuando ese conocimiento se pone al servicio de otro”, agregó.
Claudia Lira, secretaria general del Centro de Estudiantes, entregó palabras de congratulaciones a las y los nuevos estudiantes. “Probablemente, muchos de ustedes llevan imaginando este momento hace años. Entrar a Medicina, ponerse por primera vez el delantal blanco y sentir que aquello que parecía tan lejano, finalmente comienza. Y aunque esta ceremonia marca el inicio oficial en la carrera, también significa algo mucho más profundo: el reconocimiento de todo lo que tuvieron que recorrer hasta llegar aquí”, expresó.
Y agregó: “En los próximos años aprenderán mucho, van a descubrir áreas que les apasionen, van a celebrar logros, van a sorprenderse de todo lo que son capaces de hacer, pero también habrá días difíciles, días de cansancio y frustración, de preguntarse si realmente pueden con esto. Y cuando lleguen esos momentos ojalá recuerden este día, recuerden por qué eligieron estar aquí”.
Generación 2026
A nombre de la generación 2026, tomaron la palabra la estudiante Julieta Arenas y Joaquín Badilla, quienes agradecieron a sus familias por apoyarlos en todo el proceso hasta llegar a donde están ahora.
“Hoy es un día muy especial para nosotros porque más allá de recibir esta bata blanca —que anhelamos con mucha ansiedad—, es un día de compromiso, de responsabilidad y sobre todo un día en que soñamos. La bata es un compromiso y responsabilidad con la universidad y con nosotros por nuestro futuro. Llevaremos con orgullo este delantal y esta profesión”, señalaron.
Andrea Didier, en representación Colegio Médico Regional Valparaíso, expresó que “este delantal que hoy recibieron no es solo un símbolo académico, sino que representa un compromiso con las personas, con la dignidad humana, y con la salud de todas nuestras comunidades”.
“A lo largo de su formación van a aprender que la medicina trata ante todo de personas y, por tanto, detrás de cada consulta, de cada interacción, de cada procedimiento, hay una historia y una familia, y probablemente —dependiendo del momento que esté viviendo esa familia— uno queda como parte de ese relato. También van a descubrir que ser médico o médica significa ser un defensor de la salud, significa levantar la voz frente a las desigualdades y trabajar para una atención más humana y contribuir a construir una sociedad más justa para todos y todas”.
Finalmente, el decano Antonio Orellana también quiso dedicar unas palabras a la nueva generación: “Esta ceremonia no representa una meta alcanzada, sino el comienzo de una vocación que deberán cultivar día a día. Cada clase, cada paciente, cada experiencia clínica y cada desafío contribuirán a formar no solo al médico que llegarán a ser, sino a la persona que elegirán ser y que nosotros queremos formar”.
Agregó que “hoy participan de un rito tradicional en nuestra Escuela que es un rito de iniciación. Ingresan a una confradía que se identifica en parte por esa bata blanca que se les ha entregado, y esta cofradía participa de un arte que es el de curar y de cuidar. Como este ingreso les da la categoría de pertenecer a esta cofradía, también los obliga a ser responsables en su actuar y en su pensar, es por esto por lo que han debido firmar este compromiso que deben cumplir durante su permanencia en nuestra institución”.
“Por último, los invitó a no perder la curiosidad por aprender, la pasión por servir y la capacidad de mirar a cada paciente con respeto, empatía y humanidad”, cerró el decano.
La ceremonia completa se puede ver en este enlace.



Nota: Daniela Di Prima



