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Destacan resultados del Proyecto Ciencia Abierta de la UV para avanzar hacia la democratización del conocimiento

16 abril 2026

En evento de cierre realizado en Santiago, expusieron la directora y el director alterno de la iniciativa, Patricia Reyes y Roberto Muñoz. La actividad también contó con palabras del director de Flacso, Fabricio Franco, y la conferencia del experto internacional Guillermo Banzato.

El desarrollo del Proyecto Ciencia Abierta de la Universidad de Valparaíso representó un avance significativo hacia la democratización del conocimiento generado por las y los investigadores de la institución, a partir de avances en la gobernanza en este ámbito, así como del diseño, desarrollo e implementación de una plataforma digital de libre acceso para el repositorio de investigaciones y datos de investigadores UV. La iniciativa se extendió durante veinticuatro meses y contó con el financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).

Estos y otros aspectos fueron destacados por la directora del proyecto, doctora Patricia Reyes, actual vicedecana de la Facultad de Derecho y exdirectora de Bibliotecas y Recursos para el Aprendizaje (DIBRA) de la UV, en el marco del evento de cierre realizado en Santiago, en el auditorio de Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), un relevante socio estratégico en la difusión y socialización de este proyecto.

El director alterno de la iniciativa, doctor Roberto Muñoz, también se refirió a la importancia del proyecto y presentó a las y los asistentes las principales características de la plataforma. La actividad incluyó, además, palabras del director de Flacso, Fabricio Franco, y la conferencia del invitado internacional, doctor Guillermo Banzato.

La académica Patricia Reyes explicó que esta iniciativa se desarrolló de manera colaborativa entre las vicerrectorías de Investigación y Académica —esta última de la cual depende DIBRA—, junto a otros socios colaboradores como Flacso, Reuna, el Cruch e Ingeniería 2030 de la UV. Asimismo, valoró positivamente los logros alcanzados.

“En el año 2024 la Universidad de Valparaíso se adjudicó este proyecto, que pretende democratizar el conocimiento y poner a disposición de la comunidad toda la producción científica de la Universidad, los datos de nuestros investigadores, así como de las investigaciones que realizan y del acervo documental”, contextualizó.

En su balance, la profesora Reyes destacó que “hemos logrado institucionalizar la ciencia abierta en la universidad a través de la instauración de la política de ciencia abierta, que está específicamente destinada a generar posteriormente las normativas, los procedimientos y los procesos que nos permitan alcanzar este gran objetivo que es democratizar el conocimiento”.

Por otra parte, sostuvo que “hemos logrado capacitar a más de 600 personas en todo lo que tiene que ver con los procesos de ciencia abierta, especialmente a nuestros equipos de investigadores de la Universidad y de bibliotecas que apoyan sus investigaciones. Otro resultado importante fue el diseño, desarrollo e implementación de la plataforma Ciencia Abierta, que nos va a permitir integrarnos a nivel nacional e internacional con otros repositorios para poder compartir publicaciones y datos de investigaciones científicas de nuestros investigadores”.

La directora de Ciencia Abierta UV también subrayó que “gracias al proyecto (INES Ciencia Abierta UV-INCA 230002) pudimos contactarnos con la red nacional de ciencia abierta, con otras universidades, las cuales nos aportaron sus conocimientos y resultados y a mejorar nuestro proyecto. Estas redes nos van a permitir en el futuro consolidar nuestro propio repositorio, nuestra propia plataforma en el ámbito de la ciencia abierta”.

El director de Flacso, Fabricio Franco, puso de relieve que la experiencia de la Universidad de Valparaíso “es absolutamente novedosa y ha sido una de las primeras universidades en desarrollar el INES (Innovación en Educación Superior). Esta iniciativa estuvo llena de desafíos, de procesos de adaptación, de buscar nuevos espacios de mejora, de convertir cosas que están diseñadas en procesos de implementación reales, de acuerdo con las condiciones institucionales. Entonces creo que ustedes han sido una experiencia pionera”.

A su juicio, “uno de los grandes desafíos que tienen ahora, después de haber terminado un proyecto muy exitoso, es la sostenibilidad en el tiempo”. El proyecto Ciencia Abierta de la UV, añadió, es una buena base por todo lo aprendido y puede servir de lección para otras universidades que están recién iniciando en un proceso similar.

“Yo espero que efectivamente iniciativas como estas ayuden a la universidad a abrirse a la sociedad, abrirse a diferentes espacios, no solamente al sector público, sino también al sector privado, a la pequeña empresa, a las ONG, a las organizaciones de la sociedad civil”, comentó Franco.

En tanto, el académico Roberto Muñoz, director de la Escuela de Ingeniería Informática UV, puso énfasis como logro de Ciencia Abierta que “nos permitió vincularnos con diferentes instituciones, pero también nos permitió vincularnos de manera interna. Nos vinculamos tanto con académicas y académicos de la Universidad como con estudiantes de postgrado. Durante estos dos años tuvimos diferentes instancias, realizamos talleres a los cuales fueron invitados todas y todos los académicos de la Universidad, pero también de otras instituciones de la región. Creo que eso es un aspecto importante, porque nos permite colaborar con otras iniciativas”.

La delegación de la UV que asistió al evento también estuvo integrada por Gabriela Araya, gestora del proyecto Ingeniería 2030 en la línea de ciencia abierta; Rodrigo Castro, coordinador de repositorio institucional y plataforma de Revistas UV; Viviana Carneiro, profesional de biblioteca, coordinadora del equipo de apoyo a la investigación de DIBRA, y Naomí Castro, profesional de DIBRA de apoyo al proyecto Ciencia Abierta, que tuvo a su cargo la curatoría de datos.

Utopía y realidad

El doctor Guillermo Banzato en su conferencia puso foco en explicar la tensión entre la utopía y la realidad de la ciencia abierta debido a dos importantes obstáculos: las métricas para evaluar las investigaciones y el financiamiento para llevarlas a cabo.

“Si bien tenemos un cuarto de siglo de experiencias de ciencia abierta, también tenemos algunas espadas de Damocles que nos encorsetan. Por un lado, la evaluación y, por otro lado, la financiación. Entonces, ¿cómo no damos respuesta a esas problemáticas? Porque si la evaluación y la financiación no son coherentes con lo que estamos planteando en los distintos desarrollos de lo que sería la taxonomía de la ciencia abierta, es decir, todas las agencias y todos los planes y proyectos que se pueden hacer en ciencia abierta, si no están respaldados por un sistema de evaluación acorde y por un sistema de financiación que le dé sostenibilidad y sustentabilidad, no tenemos posibilidades de desarrollo de ciencia abierta fuerte”, explicó.

Otro punto relevante para el académico es la soberanía del conocimiento y que la ciencia abierta apunte al desarrollo de nuestras realidades. “La ciencia abierta es el cuerpo, las herramientas, los datos; la soberanía del conocimiento es la voluntad política de que ese saber sirva para el desarrollo de nuestros propios pueblos. Sin soberanía, la ciencia abierta es una forma distinta de traer datos. Con soberanía es un acto de liberación académica, es un acto de compartir. La gestión de la ciencia abierta necesita acuerdos interinstitucionales sólidos y perdurables, oficinas de gestión con profesionales debidamente acreditados y remunerados; y planificación de mediano y largo plazo con garantía de continuidad a sus gestores”, sostuvo Banzato durante su presentación.

Consultado sobre cuál es la mejor definición de ciencia abierta, el doctor en Historia de la Universidad Nacional de La Plata de Argentina y director de la editorial Books2bits dijo que aquella “no estudia a la gente como objeto, sino que con la gente. De alguna manera, es hija de lo que se ha dado en llamar la investigación de acción participativa. Quien sepa hacer investigación de acción participativa está haciendo ciencia abierta. Entonces, esta tiene muchísima mayor responsabilidad sobre el conjunto de la sociedad con la cual trabaja. Un investigador de ciencia abierta no estudia un barrio, estudia con el barrio, con la participación de la gente, con respecto a qué se va a hacer, qué se va a estudiar y cómo se va a estudiar”.

En la fotografía arriba, de izquierda a derecha, Gabriela Araya, Patricia Reyes, Roberto Muñoz, Rodrigo Castro, Viviana Carneiro y Naomí Castro.

Nota: Felipe Ainzúa