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Gustavo Álvarez explora las preguntas fundamentales de la humanidad en muestra “Eco primordial”

10 julio 2026

Exposición se exhibe en la sala El Farol de la UV. El artista, ganador del Concurso de Arte Joven el 2023, propone un espacio de contemplación abierto a múltiples lecturas.

Una invitación a mirar las preguntas fundamentales de la humanidad, a reflexionar sobre aquello que no tiene una explicación definitiva, formula el artista Gustavo Álvarez en su exposición “Eco primordial”, una amplia selección de pinturas y dibujos de variados formatos que se exhibe en la sala El Farol de la Universidad de Valparaíso.

La muestra fue inaugurada este viernes 10 de junio, y permanecerá abierta al público, con entrada liberada, hasta el viernes 7 de agosto. La sala, ubicada en Blanco 1113, Valparaíso abre sus puertas de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 17:00 horas.

El acto inaugural contó con la presencia de la vicerrectora de Vinculación con el Medio, Paulina Gundelach; el director de Extensión y Comunicaciones, Osvaldo Bizama, y el expositor, Gustavo Álvarez. Les acompañó el director de la sala El Farol, Rafael Torres.

Gustavo Álvarez fue el ganador del Concurso Nacional de Arte Joven en su versión del 2023, con su pintura “Templo de color confinado”.

Universo de ecos

De acuerdo a lo señalado en el catálogo de la exposición, la muestra invita “a contemplar espacios donde convergen la vida y la muerte, la memoria y el olvido, la presencia y la ausencia. Sin embargo, lejos de constituir una reflexión sobre la oscuridad en sí misma, estas obras surgen de una búsqueda más amplia: la necesidad de aproximarse a aquellas preguntas fundamentales que acompañan al ser humano desde sus orígenes”.

Al referirse al título de su exposición, señala Gustavo Álvarez: “Es difícil definir un título, porque yo pienso que la obra ya habla por sí sola. Hay una obra que la han ocupado mucho para la publicidad, que se llama ‘El coleccionista de ecos’ [la portrada del catálogo de la muestra]; a partir de esa obra sale un universo, una serie de obras, de distintas técnicas, ya sea pictóricas, gráficas, salieron algunos personajes también. Entonces, el nombre ‘Eco primordial’ engloba un poquito toda esta serie. Ahora, ¿por qué eco? Hay una cosa ahí medio misteriosa, medio oculta, que no me gusta decir, me gusta el misterio en la obra, pero tiene que ver con el proceso creativo, la experiencia de vida, las cosas que me han motivado a crear esta obra. Tiene que ver también un poco con la música (…), con la tenacidad, con la capacidad de un artista o de un ser humano de superarse”.

Respecto del eco, añade: “Yo hice una analogía con los tambores, por ejemplo, de guerra, cuando retumbaban; u otra analogía de los gorilas, que se golpean el pecho antes de pelear. Ese eco, ese sonido, tiene que ver con esa analogía, y también lo llevo a la pintura, al dibujo, porque un eco es un sonido que permanece, una frecuencia que permanece un poquito más, y pienso que la pintura y el dibujo también permanecen en el tiempo. Diría que es más inmortal que el propio artista”.

El proceso

Por otro lado, el expositor comenta que en la selección expuesta en El Farol “hay obras que son de hace siete, cinco años, y hay obras que salieron un poquito más rápido. También me impresioné de mí mismo. Eso es bueno, pero no significa que fue algo fortuito; no fue un accidente, sino que tiene que ver con el proceso de todos estos años de trabajo. Como yo hago clases —también soy profesor—, les digo a mis estudiantes que después de los treinta siento que recién disfruto mi obra. Anterior a eso fue puro dolor, traspiración, sufrimiento, frustración. Ahora tengo un poquito más de relajo. (…) Yo dibujo desde los cinco y pinto como alrededor de los dieciocho años, y ahora tengo 34, entonces para mí es prácticamente toda la vida”.

Respecto del significado que tuvo para su trayectoria haber ganado el Concurso de Arte Joven, Gustavo Álvarez señala: “Si te soy sincero, yo siempre estoy apostando, siempre me pongo alguna meta, una meta difícil. Cuando me llamaron del concurso, que hablé con el rector, le comenté que había concursado nueve años, había ganado el tercer lugar, había quedado seleccionado, pero yo de verdad quería el primer lugar; no por una cuestión ni monetaria ni tampoco de reconocimiento: una cuestión mía propia de superación. Hay gente que me ha preguntado, y digo, sí, fue importante, pero yo ya en el momento estaba pensando en otra cosa. No sé si es bueno o malo. (…) El otro día escuché a un humorista que estuvo en el Festival de Viña, que decía en una entrevista que no sabía disfrutar los momentos, y me sentí identificado con eso. Yo, después de ganar el premio, aprecié mucho, quizás mucho más, todo el tiempo que uno pasa en el taller. El proceso creo que fue más importante. Si bien se cumplió la meta y sentí cierta superación y relajo, la verdad es que es bueno que haya pasado, porque así le di mucho más valor al trabajo de soledad en el taller, y eso me permite seguir trabajando, no quedarme dormido en los laureles”.

Nota: Lorena Ruiz / Fotos: Matías Salazar / Video: Cristian Gallardo