
Paula Quiroz Rojas, directora de Planificación UV: “Rectoras en Chile: el camino detrás del récord”
“Chile nunca había tenido tantas rectoras. Hoy, seis de las dieciocho universidades estatales son dirigidas por mujeres, una séptima ya ha sido electa y asumirá su cargo en octubre. Es una cifra inédita y una señal indudable de avance. Pero hay algo paradójico en este récord: seguimos contando cuántas son”, explica Paula Quiroz, directora de Planificación de la Universidad de Valparaíso.
“Y quizás esa sea precisamente la pregunta que vale la pena hacerse. ¿El hecho que más mujeres estén llegando a las rectorías significa que las barreras para hacerlo están desapareciendo? Mi experiencia en el mundo universitario y los resultados de las investigaciones en las que he participado me llevan a ser cauta”, señala.
Ingeniera civil industrial, magíster en gestión y doctora en economía y empresa, ha desarrollado investigaciones en los ámbitos de innovación, emprendimiento y género. Junto a la investigadora española Mercedes Teruel, analizó empresas chilenas, y encontró una asociación positiva entre innovación, liderazgo femenino y crecimiento de las ventas. Los resultados mostraron un mayor crecimiento cuando una mujer lideraba la organización y también cuando reemplazaba a un hombre en su dirección.
Ese resultado abrió una reflexión que trasciende el mundo empresarial. “Durante décadas nos preguntamos si las mujeres estaban preparadas para liderar. Quizás también deberíamos preguntarnos si nuestras organizaciones estaban preparadas para permitirles hacerlo. Una trayectoria profesional no depende únicamente del talento o la preparación. También necesita tiempo: para investigar, especializarse, construir redes, asumir responsabilidades y aprovechar oportunidades. Y ese tiempo no siempre se distribuye de la misma manera”, indica.
En otra investigación, esta vez sobre microemprendimientos en Chile, observó una expresión concreta de esa diferencia: las mujeres destinan considerablemente más horas que los hombres al trabajo no remunerado. Horas que, inevitablemente, dejan de estar disponibles para otras actividades.
Así lo plantea: “Aunque una micro emprendedora y una académica puedan parecer realidades muy distintas, existe una pregunta que las conecta: ¿tienen las mismas condiciones para desarrollar todo su potencial?”.
“He construido una parte importante de mi trayectoria dentro de la universidad, como estudiante, académica, investigadora y también desde la gestión. Desde esos distintos espacios he observado avances importantes, pero también algo menos visible: muchas de las barreras que condicionan una trayectoria profesional no están escritas en ningún reglamento. Se van acumulando con el tiempo”, agrega.
La académica destaca que “por eso importa que hoy seis universidades estatales tengan rectoras. No solo por quienes ocupan esos cargos, sino también porque su presencia modifica aquello que las generaciones siguientes pueden imaginar como posible. Una joven que hoy ingresa a una universidad puede encontrar a una mujer en su máxima posición de liderazgo. Algo que durante buena parte de nuestra historia universitaria fue excepcional comienza a dejar de serlo”.
Un récord no significa que la
transformación esté completa
Para la directora de Planificación UV, “el aumento en el número de rectoras constituye un avance significativo, pero las mujeres siguen siendo minoría en la conducción de las universidades chilenas. El récord, por sí solo, no significa que la transformación esté completa”.
“El desafío, entonces, no es solamente contar cuántas mujeres llegan a una rectoría. Es mirar el camino completo: quiénes acceden a oportunidades, quiénes pueden investigar, especializarse, construir redes y asumir responsabilidades, y quiénes comienzan a quedar atrás mucho antes de que llegue el momento de competir por los espacios de decisión”, añade.
“Quizás, de hecho, la cifra más importante sea una que nunca aparece en las estadísticas: cuántas mujeres con las capacidades para liderar nunca tuvieron las condiciones para llegar. Las rectoras que hoy conducen universidades chilenas no están allí por casualidad. Han llegado por sus capacidades, sus trayectorias y el reconocimiento de sus comunidades”, asegura.
“Aumentar la participación femenina no debería entenderse como una concesión ni reducirse a una cuestión de representación. Se trata de algo mucho más profundo: que ninguna organización desperdicie talento por razones que nada tienen que ver con la capacidad de las personas”, indica.
“Celebro, entonces, que Chile tenga hoy más rectoras que nunca, pero espero que llegue el momento en que dejemos de contarlas. Quizás la señal más clara de que hemos avanzado sea que ya no necesitemos hablar de récords, porque encontrar mujeres liderando nuestras universidades sea simplemente parte de la realidad universitaria del país”, finaliza.
Nota: Rodrigo Catalán / Fotos: Matías Salazar









