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La exposición repetida a noticias o informaciones sobre incendios forestales podría estimular a las personas con vulnerabilidad impulsiva a provocarlos

22 enero 2026

El psiquiatra especialista en trastornos severos de la personalidad Roberto Castillo Tamayo, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, afirma que, desde la experiencia clínica, es plausible inferir que la forma en que los medios de comunicación dan cuenta de los incendios forestales podría contribuir a un “efecto de contagio” conductual, en términos comparables a lo descrito en la difusión mediática de casos de suicidio.

En la medida en que se van conociendo las características de los devastadores incendios forestales que desde el pasado fin de semana han asolado varios poblados de las regiones del Ñuble y del Biobío, que a la fecha han terminado con la vida de 21 personas y reducido a cenizas más de 700 viviendas, entre las autoridades, bomberos y personal de las cuadrillas encargadas de hacer frente a la emergencia crecen las sospechas sobre la intencionalidad en el origen de algunos focos.

Las dudas no son antojadizas, ya que como finalmente se descubrió tras el gran incendio que en febrero de 2024 provocó la muerte de 137 personas y arrasó con catorce mil viviendas en Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana, el fuego lo iniciaron de manera premeditada siete individuos vinculados a instituciones encargadas de prevenir y combatir ese tipo de situaciones, a los que públicamente la gente y algunos medios tildaron de “pirómanos”.

Al igual que como aconteció hace dos años, las sospechas se han intensificado en los últimos días tras las denuncias formuladas por decenas de habitantes del sur del país, respecto del surgimiento de varios puntos de fuego en simultáneo, y la detención por parte de Carabineros de un par de sujetos que merodeaban en distintos predios, portando fósforos y acelerantes.

Con base en estos antecedentes y en una serie de elementos anexos, no son pocos los expertos en desastres naturales que advierten de la posible existencia de un patrón entre la ocurrencia de incendios forestales durante la temporada estival y la difusión —a través de medios de comunicación y redes sociales— de mensajes que alertan de condiciones meteorológicas y ambientales propicias para el surgimiento y la propagación de este tipo de siniestros en ciertas zonas del territorio nacional.

Para el psiquiatra especialista en trastornos severos de la personalidad Roberto Castillo Tamayo, profesor del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, “es factible que algunas personas con ciertas predisposiciones, se sientan impulsadas a iniciar un fuego después de escuchar que existen condiciones ideales para incendios forestales”.

Al respecto, explica que si bien esta relación no cuenta aún con respaldo empírico concluyente, constituye una hipótesis clínicamente razonable que merece consideración.

“Es posible que ciertos estímulos mediáticos o ambientales pueden actuar como factores activadores en individuos vulnerables o con predisposición hacia llevar al acto sus impulsos, así como también otras personas que no padecen necesariamente el trastorno psiquiátrico de la piromanía, pero que ven en ciertas condiciones climáticas y ambientales la oportunidad para cometer incendios, con fines delictivos, vengativos u otras razones fuera del perfil pirómano. Incluso, en estos casos, podría conjugarse la confluencia de diversas motivaciones para un mismo propósito, pero con diferente fin”, asegura el doctor Castillo.

En lo relativo a personas con tendencias pirómanas, el académico de la Escuela de Medicina de la UV sostiene que “la difusión de noticias climáticas podría incrementar la anticipación cognitiva del acto, reducir el grado de dificultad para actuar donde es más fácil que surja y ‘sea efectivo’ el fuego o facilitar e incrementar el placer de las fantasías previas relacionadas con todo lo que acontece a un incendio”.

Sin embargo, Castillo precisa que “es importante recalcar que esto no significa que la difusión de información cause este tipo de comportamientos o trastornos, pero puede facilitar el paso al acto en individuos anormales predispuestos”.

Efecto contagio

En cuanto a si sería adecuado solicitar a los medios de comunicación que informen con mayor prudencia a la ciudadanía sobre este tipo de asuntos, como acontece desde hace años —a modo de acuerdo tácito— con las noticias vinculadas a suicidios, el psiquiatra y docente de la Universidad de Valparaíso afirma que “sí, pero con matices”.

“Existe amplia evidencia de que la forma en que los medios informan sobre un suicidio puede generar efectos de contagio. En incendios provocados, aunque la evidencia es escasa, la lógica preventiva es similar: la exposición repetida, dramatizada o detallada puede actuar como estímulo en personas con vulnerabilidad impulsiva que ven una ‘oportunidad’ en las condiciones que muchas veces se describen”, argumenta.

Por ello, respecto de la existencia de condiciones climáticas adecuadas para la ocurrencia de incendios forestales, el doctor Castillo recomienda informar sin sensacionalismo. “Mi llamado sería a evitar detallar métodos o condiciones facilitadoras y priorizar mensajes de prevención y responsabilidad comunitaria. También sería bueno destacar las consecuencias legales y humanas, evitando la espectacularidad del evento. Esto no implica ocultar información meteorológica relevante para la prevención civil y la adopción por parte de la población de medidas cotidianas o esperables frente a fenómenos climáticos, como suele darse en una sociedad moderna, informada y responsable. Pero, considerando lo ya señalado, al menos amerita que los antecedentes o las noticias sean presentados con criterio de riesgo comunicacional, equilibrando el deber informativo con la reducción de daños”, sentencia.

Señales de alerta

Otro aspecto que el psiquiatra especialista en trastornos severos de la personalidad hace notar es la importancia de que los familiares o compañeros de trabajo de personas que presentan potenciales indicios de vulnerabilidad impulsiva sean capaces de observar esa condición. En su opinión, ello podría evitar casos como el de los individuos vinculados a las instituciones encargadas de prevenir y combatir incendios forestales que fueron acusados por la justicia de ser los autores del gran incendio de 2024.

“Si bien no hay un perfil pirómano fácilmente reconocible, algunas conductas pueden servir de señales de alerta preventiva, como un interés inusual y persistente por el fuego (verlo en imágenes, en noticias u observarlo directamente), expresar comentarios repetidos sobre destrucción o incendios sin motivo claro, contar historias de pequeños fuegos o quemas ‘accidentales’ o exhibir cambios emocionales intensos —como excitación o euforia— antes o después de incendios cercanos, además de conductas impulsivas frecuentes en otros ámbitos y dificultad marcada para manejar frustración o rabia, con una tendencia al descontrol de impulsos. Si bien no son diagnósticas, estas señales justifican estar alerta y sugerir atención”, detalla el doctor Roberto Castillo.

Nota: Gonzalo Battocchio