Rayos, truenos y relámpagos: cómo se originan las tormentas eléctricas y qué hacer para protegerse
Tras los recientes episodios registrados en la zona central, la meteoróloga UV Ana María Córdova llamó a no exponerse y reforzó la importancia de refugiarse en lugares cerrados.
Las recientes tormentas eléctricas registradas en la zona central del país, que incluso provocaron la quema de árboles tras la caída de rayos, volvieron a poner sobre la mesa una realidad poco abordada en Chile: la escasa cultura de prevención frente a estos fenómenos. Así lo advierte la doctora Ana María Córdova, directora del Departamento de Meteorología de la Universidad de Valparaíso, quien es enfática en señalar que ante un aviso, lo principal es no exponerse.
“No hay lugar seguro en la parte externa. Ver una tormenta eléctrica es muy bonito, pero es muy peligroso”, subraya la especialista, recalcando que los rayos pueden caer en cualquier punto y no solo en lugares elevados o abiertos.
Desde la meteorología, explica, las tormentas eléctricas se originan en nubes de alta profundidad, donde se producen intensas corrientes ascendentes que hacen interactuar gotas de agua, cristales de hielo y granizo. “En ese proceso se separan las cargas: positivas en la parte alta de la nube y negativas en la parte baja. Cuando esa diferencia es muy amplia, se produce el rayo”, detalla.
Estos eventos suelen manifestarse a través de tres fenómenos asociados: el rayo, que corresponde a la descarga eléctrica; el relámpago, que es la expresión visual del rayo; y el trueno, que es el sonido que se genera posteriormente. “Siempre vemos primero el rayo y después escuchamos el trueno, porque la luz viaja más rápido que el sonido”, explica la académica.
En países con mayor experiencia en este tipo de eventos, como Estados Unidos o naciones europeas, existen protocolos ampliamente difundidos. Uno de ellos es esperar al menos treinta minutos después de oír el último trueno antes de retomar actividades al aire libre.
Respecto a los cuidados, la doctora Córdova enfatiza que ante un aviso de tormenta eléctrica, lo primero es refugiarse en un lugar cerrado, lejos de ventanas y de artefactos conectados a la red eléctrica. Si no es posible, un automóvil con las ventanas cerradas puede ofrecer protección temporal. “Lo que se debe evitar es permanecer en playas, campos abiertos o cerca de árboles”, advierte.
Para quienes se encuentren en zonas sin refugio, como campings o en la montaña, la recomendación es adoptar una posición de cuclillas, con la cabeza baja, reduciendo al máximo el contacto con el suelo. “No hay que tenderse completamente, porque aumenta la superficie de contacto. Lo más importante es entender que afuera no existe un lugar realmente seguro durante una tormenta eléctrica”, recalca.
El llamado, subraya, es a incorporar estas recomendaciones como parte de la cultura preventiva, especialmente en un contexto donde estos eventos podrían comenzar a ser cada vez más visibles.
*La fotografía al inicio es referencial.
Nota: Pamela Simonetti