De Valparaíso a Leeds: Cristóbal Andrade llevará su investigación en filosofía a Inglaterra con una beca ANID
A sus 24 años, el egresado de la Universidad de Valparaíso fue seleccionado para realizar un doctorado en Filosofía en la Universidad de Leeds, Inglaterra. Su investigación se centra en la metaética y busca abordar una pregunta tan profunda como vigente: ¿existen verdades objetivas sobre lo que debemos hacer?
Cuando Cristóbal Andrade Pérez terminó su carrera de Pedagogía en Filosofía en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Valparaíso, en 2025, tenía claro que quería continuar desarrollándose en este ámbito del saber. Su primer proyecto era realizar un magíster en el extranjero, una aspiración que había tenido desde hacía tiempo. Pero una serie de circunstancias terminó llevando su trayectoria mucho más lejos de lo que inicialmente había imaginado: directamente a un doctorado en Inglaterra.
La historia comenzó, en buena medida, con su tesis de pregrado. Las conversaciones con sus profesores después de la evaluación del trabajo le hicieron ver que la investigación que había desarrollado tenía una profundidad y una amplitud que permitían proyectarla hacia estudios doctorales. Su trabajo estaba centrado en la metaética, un área de la filosofía que estudia la naturaleza del lenguaje y del pensamiento moral y normativo.
Ese reconocimiento académico fue determinante. Cristóbal comenzó a explorar posibilidades en universidades extranjeras y fue aceptado inicialmente en la Universidad de Saint Andrews, en Escocia, para realizar un magíster. Sin embargo, la eliminación de las becas ANID para magíster en el extranjero lo llevó a tomar una decisión inesperada: postular directamente a un doctorado.
La apuesta resultó
Hoy, Cristóbal fue aceptado en la Universidad de Leeds, en Inglaterra, donde comenzará su doctorado el próximo 1 de octubre, bajo la supervisión de los investigadores Pekka Väyrynen y William Gamester. Para financiar esta nueva etapa obtuvo la beca ANID de doctorado, convirtiendo en realidad una oportunidad que pocos meses antes parecía mucho más incierta.
La investigación que llevará a Inglaterra se instala en un campo altamente especializado de la filosofía. Cristóbal trabaja en metaética o, en un sentido más amplio, en metanormatividad: el estudio de qué significan y qué naturaleza tienen nuestros juicios morales y normativos.
“Preguntas que parecen formar parte de nuestra vida cotidiana —si algo está bien o mal, si debemos evitar el sufrimiento, si tenemos razones para actuar de determinada manera— esconden, en realidad, problemas filosóficos de enorme complejidad”, comenta el estudiante de doctorado.
Su proyecto doctoral busca defender la posibilidad de una objetividad normativa: la idea de que la verdad de determinados juicios morales no depende simplemente de acuerdos, preferencias o compromisos subjetivos. Al mismo tiempo, busca explorar cómo esta concepción puede ser compatible con una visión científica y naturalista de la realidad.
Puede parecer una discusión distante de la vida cotidiana. Sin embargo, detrás de estas preguntas se encuentra una cuestión fundamental: ¿cómo sabemos qué debemos hacer y por qué?
Y es precisamente allí donde Cristóbal sitúa el valor de las humanidades.
“La única disciplina que nos puede responder qué es lo importante”
En un contexto en que las humanidades y la filosofía enfrentan cuestionamientos respecto de su financiamiento y pertinencia, el futuro doctorando defiende el papel que estas disciplinas cumplen en la sociedad.
Su argumento parte de una idea atribuida a Aristóteles: “Incluso quien sostiene que no debemos hacer filosofía ya está haciendo filosofía, porque toda decisión supone alguna concepción acerca de cómo debería ser la vida”, comenta.
Para Cristóbal, esta dimensión resulta especialmente relevante cuando se toman decisiones que afectan a la sociedad. “Las políticas públicas”, explica, “inevitablemente parten de determinadas ideas sobre cómo queremos vivir, qué consideramos valioso y qué entendemos por una vida buena”.
Por eso, más que pensar las humanidades como un campo separado de los grandes desafíos contemporáneos, las entiende como una herramienta para “mirar aquello que muchas veces permanece invisible en nuestras decisiones”.
Su respuesta sobre la importancia de estudiar filosofía es sencilla, pero contundente: porque es la disciplina que permite preguntarse qué es realmente importante.
Llevar y traer conocimiento
El viaje a Inglaterra también representa para Cristóbal una oportunidad de ampliar los límites de su formación. Parte importante de la literatura especializada en su área se encuentra en inglés, por lo que durante su trayectoria universitaria fue incorporando progresivamente bibliografía internacional a sus investigaciones.
Ese trabajo con fuentes extranjeras, sumado a la formación previa en inglés y a la certificación IELTS que realizó al terminar su carrera, le permitió prepararse para esta nueva etapa.
Pero su proyecto no termina en Leeds.
Uno de sus propósitos es que el conocimiento que encuentre y desarrolle durante su doctorado pueda volver a Chile. Para ello, plantea la necesidad de traducir, interpretar y situar discusiones que muchas veces no están disponibles en castellano, de manera que puedan dialogar con las preguntas y necesidades de nuestro propio contexto.
En ese sentido, su viaje representa también una forma de ida y vuelta: salir para profundizar, pero volver para compartir.
La historia de Cristóbal Andrade habla de una beca, de una universidad extranjera y de una investigación especializada. Pero también habla del potencial que puede desarrollarse desde las aulas de la Universidad de Valparaíso y, particularmente, desde la Facultad de Humanidades y Educación.
Su trayectoria muestra cómo una investigación de pregrado puede transformarse en el punto de partida de una carrera académica internacional cuando encuentra las condiciones, la orientación y el acompañamiento necesarios para crecer.
A sus 24 años, Cristóbal emprende este nuevo desafío con una pregunta filosófica bajo el brazo y una convicción clara sobre el lugar de las humanidades. Desde Leeds, continuará investigando aquello que está detrás de nuestras decisiones morales y normativas, mientras proyecta traer de vuelta a Chile nuevas preguntas, conocimientos y herramientas.
Porque, en definitiva, formar en humanidades también significa formar personas capaces de preguntarse no solo cómo funciona el mundo, sino qué mundo queremos construir y qué consideramos valioso en él.

Nota: Marcela Venegas
